Lo que debes saber sobre la moda low cost

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¡Hola niñas! Hoy las chicas de Caracas es Mujer se apoderaron del blog para traerles unos increíbles consejos sobre la moda low cost, moda sostenible o slow fashion. ¡Disfrútenlo! 

¿Eres de las que compra ropa cada semana?, ¿prefieres las rebajas y prendas genéricas antes que las marcas o el diseño nacional?, ¿ni loca te comprarías ropa usada? Si la respuesta a todas estas preguntas es “sí”, tienes que leer este post YA.

Hoy en día muchas de nosotras no estamos familiarizadas con el concepto de slow fashion, más bien, estamos acostumbradas a una renovación constante de la vestimenta. Pero ¿de qué se trata tener un guardarropa slow fashion? Sigue leyendo para que descubras las ventajas que tiene para ti y tu bolsillo.

La moda sostenible, o slow fashion, es lo opuesto a la industrialización de la moda, es decir, la manufactura en masas de prendas de vestir. Esta manera de concebir la moda, también conocida como moda sustentable, nació en 2007 y el término “slow fashion” (moda lenta) se lo adjudican a una profesora de Sostenibilidad, Diseño y Moda el ‘Centre for Sustainable Fashion’ en Londres, Kate Fletcher.

Esta manera de concebir la moda ha ganado notoriedad en los últimos años y cada vez son más las personas que optan por comprar prendas de diseño y comercio justo. Pero, cuando digo “de diseño”, no me refiero precisamente a las grandes marcas que son realmente inaccesibles para muchos, no. Estamos hablando del diseño emergente y de la exclusividad en detrimento de la ropa económica, pero producida de forma industrializada.

Ahora bien, ya tienes más claro el concepto de slow fashion, por lo que te contaré cómo tener un guardarropa slow fashion y ahorrar dinero.

  1. Un guardarropa slow fashion o sustentable comienza por aprovechar todo aquello que ya tenemos en nuestro ropero. Primero: haz una revisión exhaustiva de tu ropa, mira todo lo que tienes, esas prendas que no te pones porque te quedan muy holgadas, etc.

  • En cuanto a los jeans, puedes arreglarlos con la costurera, si son acampanados y los quieres ceñidos; o si te quedan algo grandes, también puedes convertirlos en shorts o pantalones cortos para cuando hace calor. Lo mismo con cualquier otra prenda de mezclilla (así se llama la tela de los bluyín, o blue jeans). Las chaquetas se pueden modificar de varias formas, puedes colocarles parches que compres o mandes a hacer en una fábrica de bordados que salen más económicos, puedes colocarles apliques y etc, lo que se te ocurra que luzca bien y te haga sentir guapa.

  • Valorar las prendas clásicas como las americanas o blazers, el clásico vestido negro, el clásico pantalón negro de vestir. Todo eso combinado con otras prendas puede funcionarte.

Tweet: La diseñadora Donna Karan dijo en 1980 que las mujeres modernas sólo necesitaban siete prendas en su guardarropa. ¿Tú qué opinas?

2. Diseño emergente primero. Sí, acostúmbrate a buscar ropa en los mercados de diseño y en las tiendas de producción nacional. Muchos creen que estos mercados son caros, que las marcas nacionales venden caro en pro de la exclusividad, pero no siempre es cierto. Muchos de esos emergentes están en eso “emergiendo”, por lo que sus precios suelen ser accesibles. Entonces, estarías comprando prendas que apoyan al talento y la economía nacional, además son prendas que no están producidas en masa, no las tendrá todo el mundo y tú obtendrás una prenda de vestir de calidad que te durará mucho tiempo.

3. Compra ropa de segunda mano ¡te vas a sorprender! Sí, a sorprender. Comprar ropa de segunda mano es una de las mejores experiencias que hay, y muchas chicas no lo viven porque lo asocian con pobreza y eso realmente es ignorancia. En Europa los mercados de segunda mano son lo máximo, incluso, en Madrid hay un mercadillo muy famoso llamado El Rastro donde todo (o casi todo) es usado. Una de las ventajas de comprar ropa usada es que la puedes adquirir a muy bajos precios y puedes conseguir prendas que te durarán mucho tiempo.

4. Elige solamente lo mejor. Olvídate de llenar toda tu casa de ropa que no te pones. Elige prendas básicas que realmente sean versátiles, combinables y de buena calidad. Evita comprar ropa que sabes que a los seis meses estará fea y no querrás ponerte nunca más. Preocúpate por comprar prendas de algodón, con estampados clásicos o unicolores. No se trata de que te uniformes, sino de que tengas un fondo de armario que te de una base sólida para combinarlo con accesorios y otras prendas, sin que eso signifique gastarte mucho dinero. ¿Me explico? Prueba las prendas atemporales, esas que no pasan de moda, incluso atrévete a ser distinta y crear tu propio estilo.

5. Recurre al armario de tu madre, tías y abuelas. Son lo máximo. Ahí puedes encontrar tesoros, ropa de muy buena calidad y a la que puedes darle un nuevo uso. Combinar lo nuevo con prendas vintage te da un look atemporal y chic, único para ti. ¡Además es económico! Tus familiares se sentirán contentas de que les des uso a esas prendas en lugar de tirarlas a la basura.

En estos tiempos en los que ahorrar es primordial, no es necesario que te preocupes por comprar demasiada ropa nueva.

Así que te recomendamos seguir nuestros consejos… te sorprenderás con todas las opciones que vas a conseguir a menor costo que las piezas de tienda y de temporada.

Atrévete a renovar, a probar, a descubrir todas las posibilidades que tienes para reinventar tus outfits sin gastar demasiado dinero en ello.

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